Miradas

La crianza como el encuentro con la propia identidad

¿Cómo puede la filosofía ayudarnos a educar? ¿Qué necesitamos saber para educar a nuestros hijos y disfrutar de la crianza?

El pasado 20 de febrero participé en el programa de radio Atentamente, con Inmaculada Jabato en Canal Sur Radio, para dialogar acerca de la educación y la crianza de los hijos, en dicha entrevista di alguna pincelada de mi enfoque personal para abordar la crianza.

Os dejo la entrevista: 

Y el programa completo aquí.

Maternidad e identidad

En las últimas semanas me he topado con la polémica surgida en torno a las opiniones suscritas por una conocida periodista acerca de su visión experiencial de la maternidad. Compruebo que los que se posicionan en uno u otro lado opinan de forma categórica si es lícito o no sentirse así tras haber sido madre.

No voy a valorar si estoy a favor de una u otra opinión, creo que la escala de grises existe para hacernos ver que diferentes perspectivas pueden sumar para acercarnos a la verdad y esta, no obstante, aún puede ser cuestionada si se aborda con nuevos y sólidos argumentos.

Mi reflexión no entra en si la maternidad es o no un sacrificio, lo es. Lo que me parece más relevante es cómo abordamos la maternidad. No hay dos visiones iguales, porque cada visión es fruto de una manera de concebir el mundo y a nosotros mismos. La experiencia de ser madre es una experiencia radical, y con ello me refiero a que mueve lo más profundo de nosotros mismas. En mi propia piel he experimentado el sentir de esta radicalidad porque me ha conectado con la reflexión acerca de mi propia identidad, de mis valores, mis creencias y prejuicios acerca de la ardua tarea de ser madre. En mí han surgido reflexiones acerca de quién soy y si ese es mi verdadero ser, si mis valores son míos o son heredados, si mis ideas preconcebidas acerca de la maternidad y la educación se sostienen cuando me he enfrentado al devenir de mi propia experiencia.

Ser madre es difícil y también es una oportunidad para ahondar en nosotras mismas. Es una experiencia catártica, abrupta en algunos momentos y liberadora en otros. El tiempo para una misma se esfuma y es un reto encontrarlo. La pareja sufre vaivenes emocionales. La vida familiar extensa se descoloca y se recoloca. Surgen nuevos ámbitos en los que tenemos que poner límites, los personales, los familiares, los profesionales. Surgen infinitas dudas acerca de cómo educamos, si lo hacemos bien o no a la vista de nuestro propio juicio y el de los demás. Si queremos criar a nuestros hijos de acuerdo a unas ideas u otras y si esta pretensión se cumple o no.

Pero la clave, en mi opinión, no es cuánto de duro es esto, sino cómo lo vivimos, cómo lo gestionamos, con qué nos conecta. Cuando nos hacemos preguntas, cuestionamos los muros que ingenuamente habíamos construido cuando creíamos que eran definitivos, cuestionamos las creencias en las que cimentamos nuestra visión acerca de la maternidad y de las madres que conocíamos, cuestionamos nuestras ideas preconcebidas acerca de cómo íbamos a vivir, experimentar y saborear tan ingente reto. Pero, cuestionar no es malo, sino todo lo contrario. Cuando nos preguntamos, ahondamos y aunque encontremos grietas en nuestra estructura vital, por estas grietas se cuelan nuevos flujos de vida que nos refrescan la visión que teníamos, la amplían, la transforman durante este proceso de autoconocimiento.

El hombre nada más que desea la verdad en un sentido análogamente limitado: ansía las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que mantienen la vida; es indiferente al conocimiento puro y sus consecuencias e incluso hostil frente a las verdades susceptibles de efectos perjudiciales o destructivos.

Nietzsche, F.: Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Madrid, Tecnos, 2000.

 

Manuales de crianza versus autoconocimiento

Las librerías están llenas de manuales de crianza. Cuando los futuros padres se preparan para afrontar la experiencia más intensa de sus vidas acuden a manuales, charlas, grupos, web llenas de consejos. Es algo habitual, normal. Pero cuando la realidad entra por la puerta de su casa surgen muchas inseguridades, creencias limitadas acerca de cómo deben ser las cosas, cómo deben ser los niños y cómo deben actuar ellos, pero aunque haya unas pautas generales cada niño es único y sus padres también y no funciona la receta para todos. Por otro lado, el exceso de información y de pautas pueden generar mucha más inseguridad. Este artículo me pareció muy interesante.

Podemos leer muchos libros, asistir a talleres, aprender herramientas que podemos usar con mayor o menor éxito. Sin embargo, cada familia, cada persona tiene unos valores, creencias y estilo de crianza muy diferentes. 20180211_110343Por ello, es complejo que esas herramientas nos sirvan a todos. Yo abogo por construir un proyecto familiar propio en el que estén alineados nuestros propios valores y creencias dotando de sentido nuestro proyecto de crianza ajustado a quiénes somos.

Considero fundamental orientar y acompañar a las familias a encontrar su propio proyecto que alivie la autoexigencia y filtre la información que nos bombardea.

¿Estamos medicalizando la vida?

Allen Frances ha dirigido durante años el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), en el que se definen y describen las diferentes patologías mentales. En su libro ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014) Allen, advierte de la creciente medicalización de la vida.

Lo que Allen cuestiona con esta reflexión y como experto en salud mental no son casos claros de enfermedad mental, patologías más o menos graves. Lo que cuestiona es si se está diagnosticando como enfermedad aquello que es, en realidad, un proceso vital común de tristeza, fracaso o preocupaciones.

Por ello, comienza analizando “qué es normal y qué no lo es”.

En una entrevista, Allen cuestiona la ampliación de la lista de patologías, por considerar que muchas de estas son comunes y frecuentes y forman parte del propio desarrollo de la vida, como un duelo por un ser querido, o una etapa de tristeza.

“Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad.”

¿Cómo podemos afrontar las dificultades vitales, los períodos de sufrimiento, de inseguridad? ¿Tenemos herramientas para afrontar nuestros problemas?

Nuestro trabajo como asesores filosóficos es acompañar al consultante para que afronte sus procesos vitales, inquietudes, necesidades, cambios, duelos, para que viva con autenticidad y aborde el significado de sus pensamientos, emociones y comportamientos para conocerse mejor. No creemos en recetas mágicas que valen para todos, sino en abordar el camino del autoconocimiento para liderar nuestra propia vida.

Libertad y responsabilidad

En realidad, lo interesante de la libertad y de la responsabilidad no es buscar culpables, sino poder afirmar que los seres humanos somos dueños de nuestras vidas, al menos en parte, que tiene sentido defender las libertades y que somos capaces de ir más allá del mero mecanismo de la naturaleza, de apreciar cosas tales como la dignidad y de actuar valorando a los seres humanos por su valor interno y no por su utilidad. Si no somos protagonistas de nuestras vidas, al menos en parte, no tiene sentido la educación ni tampoco las críticas a esta sociedad injusta en la que nos ha tocado vivir, y nunca mejor dicho. Lo interesante de la libertad no es que nos invita a buscar culpables, sino a sabernos responsables de nuestro mundo, capaces de transformarlo desde proyectos valiosos.           

Cortina, A.: Neuroética y neuropolítica. Madrid: Tecnos, 2011.

La lectura de esta cita de Adela Cortina, nos impulsa a mirarnos y ver sobre qué creencias acerca del mundo y acerca de nosotros mismos estamos funcionando. Cuando tomamos conciencia de nuestras capacidades, de nuestro saber interno, tomamos el impulso que necesitamos para enfrentarnos a los desafíos, a los retos vitales, los que podemos elegir y los que nos vienen dados. Aprender a mirar requiere cuestionar, preguntar, clarificar, reconocer y aceptar.

Educar desde el asombro, desde la mirada hacia uno mismo y hacia nuestros hijos o alumnos, que no busca juzgarnos a nosotros ni a ellos, sino despojarnos de lo accesorio, que clarifica, que cuestiona, para quitarnos las mochilas que nos sobran y que creemos que nos protegen.

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Con la práctica filosófica podemos embarcarnos en este terreno, no como medio sino como fin, tanto en consultas individuales como en talleres en grupo que perfectamente se pueden realizar presenciales u online en ambos casos.

En los talleres construimos una comunidad de investigación para deliberar, pensar, reflexionar, compartir experiencias, argumentar y clarificar nuestra propia visión gracias al diálogo con los demás y la valoración de otras perspectivas.

En consulta individual hacemos un trabajo personal de acompañamiento para poner luz en aquellas cuestiones fundamentales que necesitan ser clarificadas para vivir con autenticidad y plenitud nuestra propia vida y tomas las decisiones que mejor se ajustan a nosotros.

 

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Consulta de Filosofía